Se activó el proceso de destrucción de 3.600 armas secuestradas

Una comitiva del MPF trasladó hacia Buenos Aires las armas que fueron recepcionadas por la ANMaC.

Bajo la consigna “Armas No” y en el marco de la política criminal para el desarme, diseñada por el ministro público fiscal, Edmundo Jiménez, una comitiva del MPF viajó a Buenos Aires con el objetivo de que 3.600 armas sean destruidas por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC). Se trata de un riguroso trabajo que el Ministerio llevó adelante a partir de la gestión de la Secretaría Judicial y de la Oficina de Efectos Secuestrados.
“El MPF tiene 3.600 armas para destruir y esto no es solo un hecho inédito aquí en la provincia sino también en el país, porque no conozco otro caso de este tipo de acción y con este volumen. Se busca destruir armas que fueron confiscadas con motivos del delito”, afirmó el Ministro Fiscal.
Sobre la logística empleada, el jefe de los fiscales explicó que el ANMaC, como organismo nacional y por ley, es el que se encarga de estos trámites. “Ya hicimos un embarque ayer lunes, por la madrugada, y hoy martes ya están en la Nación para que sean destruidas. El Ministerio tomó acción y decisión para evitar la violencia en los delitos”, expuso Jiménez.
“Este es un trabajo que hizo mucha gente del Ministerio Público a través de una minuciosa tarea con la clasificación de todas las cajas enviadas (por causa, por Fiscalía y a quién se secuestró)”, concluyó el Ministro Fiscal.

Políticas de prevención y desarme

El proyecto para la destrucción de armas, encabezado por el MPF tucumano, comenzó en 2019 con la clasificación de las mismas junto con las unidades fiscales, las que se encargaron de informar cuáles eran las estaban en condiciones de ser destruidas porque ya habían finalizado su etapa de investigación (que corresponden a secuestros de causas concluidas y recogidas entre los años 1999 y 2019).
"Esto es una política de secuestro que se viene realizando desde la gestión del ministro Edmundo Jiménez, donde lo que se hizo primero fue ordenar las armas de fuego que estaban almacenadas en una pieza y no tenían orden. A partir de ahí, se las clasificó y se inició un proceso de destrucción con un trabajo conjunto con el ANMaC, donde se procede a la destrucción de 3.600 armas, transportadas vía terrestre a la provincia de Buenos Aires con el apoyo del Grupo Cero de la policía de la provincia”, detalló el secretario judicial del MPF, Tomás Robert, quien destacó el trabajo realizado por la Oficina de Efectos Secuestrados, que dirige Juan Pablo Espeche. “Estas armas provenían de hechos ilícitos y habían sido utilizadas para cometer robos y homicidios. Con ello, lo que se busca es un desarme mediante esta política de prevención del delito que viene desarrollando el MPF. Si existen menos armas de fuego van a existir menos delitos, menos homicidios y menos robos. Vamos a procurar que se le dé un destino de destrucción y que no exista ningún tipo de riesgo para que puedan ser reincorporadas a la sociedad”, aseguró.

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